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Escudo

EL CORDERO INMOLADO

El Cordero Inmolado del que nos habla el Apocalipsis, ocupa el centro del Escudo. La sangre de su costado es derramada sobre el cáliz como sello de la Nueva y Eterna Alianza, hecha presente cada vez que se celebra la sagrada Eucaristía.

 LA CRUZ DE JERUSALEM

Signo, con sus cinco cruces, de las Cinco Llagas salvadoras del Maestro que quiso conservar aún resucitado, como marca de su entrega por nosotros.

 LA PALABRA DE DIOS

El Cordero Inmolado con su Costado abierto, forma un todo con la Cruz de Jerusalem y el Libro que es la Sagrada Escritura, la Palabra de Dios: desde el anonadamiento, desde la Cruz, se abren los secretos de la Palabra de Dios revelada en plenitud por Jesucristo. La palabra de Dios es para el Operario del Reino de Cristo la luz en su caminar, el criterio en su proceder, la Voluntad de Dios manifestada, ya que hemos sido constituidos servidores del REINO, que se anuncia por la Palabra, se nutre por la Eucaristía, y se experimenta en la vida del Espíritu.

 EL LEMA

Cristo es el camino para ir al Padre. Cristo nos adentra en la Trinidad. El Espíritu Santo nos da a entender toda esta realidad de Cristo, y Cristo nos revela y da la glorificación del Padre.

 LA CORONA QUE REMATA EL ESCUDO

Esta Corona simboliza el REINO: el Reino de Cristo, que es el mismo Reino del Padre cuyo advenimiento nos enseña Jesús a pedir en el Padre Nuestro; el mismo Reino de Dios, el Reino de los Cielos, cuya incoación o inicio en la tierra es la Iglesia. Que si es verdad que Jesús reina desde la Cruz, y que su Reino no es de este mundo, no es menos que coronado en la alabanza y el triunfo que merece, queremos que sea en honor y dignidad REY, Soberano de todo, como quiere significar la Corona que remata el Escudo

LA ROSA Y LA FRANJA AZUL

La Rosa que en el centro y debajo del Cordero se ostenta, y la franja azul, es María, ROSA MÍSTICA, MADRE INMACULADA, hecha de rosas en la tilma de Juan Diego con la advocación amorosa de Nuestra Madre la Siempre Virgen Santa María de Guadalupe, Imagen y figura de la Iglesia, que dio a luz al Verbo Encarnado, y que quiso traernos en su Basílica el nacimiento de esta Obra Sacerdotal (12 de septiembre de 1963).

LA BANDERA PONTIFICIA

Los colores muestra el Escudo: amarillo y blanco: la Bandera Pontificia, signo de nuestra adhesión al Romano Pontífice, quien amamos y obedecemos con respeto filial. El Papa como principio y fundamento de la unidad de la Iglesia, como señal de la Iglesia misma. Son los Operarios del Reino de Cristo obra de la Iglesia (nacieron al calor e inspiración del Concilio Vaticano II)l, y para la Iglesia, presencia y sacramento real del mismo Cristo.

LAS ESPIGAS

Las espigas que se elevan en los laterales del Escudo, como abrazándolo, cual manos que levantan al Cordero Inmaculado, simbolizan el clamor vocacional. Llamada urgente y apremiante porque la mies es mucha y los Operarios son pocos. Clamor de vocaciones sacerdotales, cometido especialísimo de esta Confraternidad: merecer esas vocaciones, suscitarlas, engendrarlas, llamarlas, sostenerlas, pidiendo “al Dueño de la Mies, que envíe Operarios a su Mies”

LOS ÁNGELES

Los Ángeles no se ven, como espíritus que son; pero hemos querido que estén simbolizados en vigor de los tallos que en forma de alas arrancan con las espigas.

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